domingo, 10 de diciembre de 2006

Resurrección

La envidia y el odio van siempre unidos. Se fortalecen recíprocamente por el hecho de perseguir el mismo objeto.

La Bruyere


Le otorgaron patente ilimitada de corso. Destruía cuanta nave encontraba sin fijarse en la bandera. Su valentía le permitía enfrentarse al bravo mar. Destruía puertos sin saber qué tipo de tesoros guardaban sus habitantes. Nada parecía satisfacer a su reino. Le gustaba romper flotas y alianzas. Era feliz en apariencias. Un día su nave tropezó con las rocas. Se encontraba orgulloso en el palo mayor, imaginándo el próximo botín, cuando vino la catástrofe. El viento y las olas lo alejaron de las tablas. La última noticia la trajo una botella: Contenía una patente.

1 comentario:

Anonymous dijo...

caray, suena peligroso =8-O