domingo, 8 de octubre de 2006

La gota de rocío

La gota de rocío
del cielo se cayó
y en ella el amor mío
la carita se lavó.
Pero era tan temprano
que no salía el sol
y se helaron las manos
y mejillas de mi amor.
Creí que las estrellas
la iban a buscar
y que en su cara bella
se ponían a jugar.
Me dijo:" tengo frío,
acércame calor"
y fui con tanto brío
que encendí su corazón.
Y mientras la besaba
me dijo en un temblor:
"esto es lo que faltaba
para que saliera el sol"
!Oh! gota de rocío
no dejes de caer
para que el amor mío
siempre me quiera tener.
Silvio Rodríguez

sábado, 7 de octubre de 2006

Hoy me acariciaste el alma

Me observas mientras pienso. Por momentos distraes tu mirada, estrategia calculada. Repaso miles de explicaciones. Me haces precisamente la pregunta que esperaba. Y viene la respuesta adecuada, la mentira disfrazada. Sabemos que la mentira no existe, sabemos que no es necesario, sabemos que los dioses nos han equipado para detectarla. Y sabemos perfectamente porqué lo quisieron así. Por eso te mantienes serena, y sonríes, te diviertes con mi jugada. La verdad es que todo está tan claro que lo demás solo es una pérdida de tiempo. Pero no nos cuesta nada permitirnos un descanso y jugar a las interrogaciones, a pesar de que no necesitamos de ese medio para comunicarnos. Y el tiempo pasa y seguimos en el juego. Y es que necesitábamos morirnos hoy, necesitábamos vernos y disfrutar de nuestra belleza mutua aunque sea por un momento. Hasta dejé que me acariciaras el alma, por decirlo de alguna manera, vamos. El oficio de príncipes nos consume y a veces es necesario simular una partida. Por cierto, cuando averigues a quien darle las gracias por el angel, no dejes de decírmelo, también de él necesitaba la mirada. Y sobre la muerte, pues nada, no existe, olvídala por ahora, es elemental. En fin, ya sabes que necesito que me acaricien el alma.

jueves, 5 de octubre de 2006

Eslabón

Mañana, aun no existe. Existes tu. Por eso ahora me ocupo de transformar el oxígeno que me alimenta en algo mínimo que te pueda servir. Y se que es difícil llegar a ser algo que minimamente sientas. Para ti son importantes las cosas sublimes. Cuidas el espacio por el que puede pasar una mariposa. Y fertilizas el desierto con el deseo, para cuando nazca la palmera. Y es que nunca has estado en el desierto, pero se que te importa. Preguntas al observador si ya repararon en el cráter donde está la llanura con el calor suficiente. Y consultas las noticias con la esperanza de que haya desaparecido el anuncio del unicornio que busca a su amo. Desde entonces llevas aquella pulsera azul. Ya ves, se mucho de ti y de mi no sabes apenas. Porque cuando te veo mis ojos brillan con tu pulsera. Y es ella la que me ha contado. Y lo que me ha contado me da mucha pena. No por la mariposa, ni por la palmera, ni siquiera por los futuros habitantes. Es por el unicornio. Me da pena porque no se si lo lograré. No se si algún día podré conseguir todos los elementos necesarios. Elementos para la magia que te haga reparar en mi. Porque solo entonces me permitirás decirte, que del unicornio... eres el único dueño.

miércoles, 4 de octubre de 2006

Hacia la capa más profunda

Eres humano. Con defectos y virtudes. Con dudas e imaginación. Que acepta y niega. Que ríe y llora. Como siempre, así eres. Humano. Con pasiones y desencantos. Con sabiduría y curiosidad. Que siente y padece. Con seguridades y miedos. Con cautela e impulsos. Con entregas y rechazos. Con cálculos y derroches.
Así eres. Creativo y convencional. Inconforme y austero. Aquí estás.
Pero podría ser que no fueras. Imperfecto. Infiel. Ausente. Necio. Pobre. Simple.
Pudieras ser. El amor. La fuerza. El conocimiento. La sinceridad. Lo necesario. El alimento. La inspiración. La paz. La diferencia.
De cualquier manera me gustaría ser tu. Para que me sostengas. Para que me levantes. Para que me des coraje. Para entender. Para querer. Para reír. Víctima del entusiasmo. Preso del atrevimiento. Torturado por el saber. Muerto por el crecimiento. Llorado por su iluminada presencia. Feliz por alcanzar casi nada.
Contento por descubrirte.

martes, 3 de octubre de 2006

Aprendiz

Entonces te inventé. No me resultó nada difícil lograrte. Me bastó con las alas. Y un pequeño intervalo robado de tu anhelo. También hizo falta un poquito de tu fe. Aunque tu silencio no me permitía saber si quedarías conforme. El resultado es todo lo limpio que pude. Intenté evitar la perfección. No me pidas que te diga cuanto material necesité. No usé nada de lo que no pudiera prescindir. A ti te dejo que descubras cómo puedes iluminarte. También te queda investigar tu propia dimensión. Deberás aprender a conservar lo aprendido, aunque te parezca una contradicción. Si algún día sientes dolor no sufras, recuerda que quise ahorrarte algunas cosas. Es que las heridas te darán aquello que no soy capaz de dar. Créeme que cuentas con lo suficiente. Aprendiendo este oficio fue que descubrí mis alas, ahora te toca a ti saber donde están las tuyas. Te digo que a mí no me resultó tan difícil. A pesar de lo que pueda parecer, o de lo que te cuenten. Recuerda que a mi me tienes por ahora, aprovecha mientras para consultarme. Pero no se si sabré darte una respuesta adecuada. La primera tarea es saber hasta donde puedes llegar sin encontrarte un "no". Se tarda tanto que yo aún no tengo la solución.

lunes, 2 de octubre de 2006

Yo soy como soy

A veces siento deseos de amor
y a menudo no puedo beber
para esa hora busqué una canción
con la que me entretengo la sed
tiene delirios de la tradición
y otras hierbas que suelo rumiar
ya te la voy a cantar

Yo soy como soy
y a casi todo el mundo le pedí prestado
Yo soy como soy
y a casi todo el mundo yo le tiendo mano

Dime que pena te puedo curar
yo quisiera también ser doctor
Solo deseo que para tu mal
tenga alivio mi vieja canción
Lo que te doy de mortal a mortal
se desprende gustoso de mi
el resto espera por ti

Sé que hay dolores que no curará
ni la mas esmerada canción
En todo caso te invito a llenar
de optimismo ese buen corazón
Vale la pena dejar de llorar
y hacer cita con el porvenir
Vale la pena vivir

Silvio Rodríguez

domingo, 1 de octubre de 2006

Tu fantasma

Me decido a tararearte todo lo que se te extraña
desde el siglo en que partiste hasta el largo día de hoy.
Me acompaño de guitarra porque yo no se de cartas
y además ya tú conoces que ella va donde yo voy.

Lo único que me consuela es que uso dos almohadas
y que ya no me torturo cuando te hago trasnochar.
Otro alivio es que en su árbol los pajaritos del alba
siguen ensayando el coro con que te bienvenirán.

El teléfono persiste en coleccionar absurdos.
Embromarme sigue siendo un deporte universal
y la puerta está comida donde la ha golpeado el mundo,
cuando menos una buena parte de la humanidad.

El cine de enamorados tuvo un par de buenas pistas.
Nuestro cabaret privado sigue activo por su bar.
Se nos sigue desangrando la llave de la cocina
y yo sigo sin canciones, habiendo necesidad.

Pueden ser casualidades u otras rarezas que pasan
pero donde quiera que ando todo me conduce a ti.
Especialmente la casa me resulta insoportable
cuando desde sus rincones te abalanzas sobre mi.

No exagero si te cuento que le hablo a tu fantasma,
que le solicito agua y hasta el buche de café.
En días graves le he pedido masajes para mi espalda.
Los peores ni te cuento porque no vas a creer.

Hay días que en tu sacrificio acaricio tu fantasma.
pero, ¿dónde iba el delirio?. No oigo tu respiración.
Siempre termino en lo mismo, asesino tu fantasma
y la diana me sorprende recostado en el balcón.

Ya no se si lo que digo realmente nos hace falta
hoy no es día inteligente y no sé ir mas allá
pero cuando puedas, vuelve, porque acecha tu fantasma
jugando a las escondidas y yo estoy muy viejo ya.

Silvio Rodríguez